“Tres gritos de ¡AMITABHA!, un More Chi! Train Harder!, un Merry Christmas! Happy New Year! (característicos del Templo), más un ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo! (en español) agregado por el SiFu a manera de bienvenida a los mexicanos, provocaron un explosión de energía que duró durante toda nuestra estancia en Nueva York.”


Por: Rodrigo Reynoso F.

 

Aterrizábamos en el Aeropuerto Internacional JFK el día 11 de junio, cansados por el vuelo pero más emocionados por haber llegado a la Gran Manzana. Con nuestros documentos en mano esperamos en una larga fila de gente que llegaba a Nueva York de otros lados del mundo y esto sólo incrementaba nuestra emoción por ver la ciudad.

Ya con nuestras maletas y una parte del grupo reunido, nos dirigimos hacia el USA Shaolin Temple. Para esto, tomamos por primera vez el metro desde el aeropuerto hasta la estación más cercana a la nueva sede. Asombrosamente la ciudad es como la describen, ya que a pesar de que llegamos a la casa del Kung Fu en Nueva York alrededor de la 01:00 a.m. del día siguiente, esta ciudad seguía despierta y sintiéndose llena de movimiento, gente de todos lados, luces y energía (no cabe duda que es el lugar ideal para el Templo Shaolin).

Cansados y hambrientos llegamos al Templo, y de manera realmente conmovedora el gran maestro del Kung Fu Shaolin, SiFu Shi Yan Ming, nos esperaba despierto para darnos la bienvenida a la última parte del grupo de mexicanos que llegábamos, pues el resto ya se encontraban en el Templo dormidos. Finalmente terminamos nuestra llegada y nos preparamos para que al amanecer iniciáramos una semana intensa llena de buenas experiencias y nuevos recuerdos que pasarían a ser de los mejores de nuestras vidas. 

Empezamos la mañana con un desayuno ligero, levantando el “campamento” que habíamos instalado y liberamos la zona de entrenamiento para que pudiéramos comenzar el primero de ellos con SiFu Shi Yan Ming. Tres gritos de ¡AMITABHA!, un More Chi! Train Harder!, un Merry Christmas! Happy New Year! (característicos del Templo), más un ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo! (en español) agregado por el SiFu a manera de bienvenida a los mexicanos, provocaron un explosión de energía que duró durante toda nuestra estancia en Nueva York.

Cada entrenamiento se desarrollaba de manera única;img_5767 era impactante poder tomar clases con el maestro que dejó a todos atrás. Entrenar con nuestra familia neoyorquina era impresionante, pero tanto el Chi de los mexicanos como el de los neoyorquinos desbordaba en cada movimiento, postura y forma con continuos gritos de motivación en inglés y español. En cada uno de los entrenamientos pudimos reafinar y reaprender directamente del SiFu, pues como dice él “el cambio es bueno” y con esta mentalidad nos esforzamos a ser mejores continuamente.

Por su puesto la visita a la ciudad no podía faltar después de cada entrenamiento, bañados o no, salíamos a recorrer los lugares más emblemáticos tan característicos de esta megalópolis: el Rockefeller Center, la Estatua de la Libertad, el Memorial del 11 de Septiembre, Central Park, la Estación Gran Central, los museos MET, MoMA y el de Historia Natural fueron algunos de los destinos que visitamos. Pero eso es poco decir porque la ciudad en sí es un personaje único, vivo y en constante cambio que no deja de sorprender. Eso sí, la suma de Kung Fu más Nueva York da como resultado un dolor de piernas profundo al final del día.

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Se dice que los estadounidenses pueden ser “fríos” en comparación con los mexicanos pero, al menos, el USA Shaolin Temple es la excepción ya que cada día se sentía el calor de la gente que nos recibía en su refugio. ¿Será que el Kung Fu Shaolin hace a la gente más cálida o que la gente cálida hace el Kung Fu Shaolin? Sé que cualquier lugar donde se practique el verdadero Kung Fu Shaolin habrá el mismo Chi, pues como se dice “el Templo lo llevas tú a donde vayas”.

Deseaba que la semana no acabara pero todo ciclo tiene su fin y de esta manera dejamos Nueva York, cansados pero felices. Si tuviera que describir esta experiencia en una solo palabra sería “obligatoria”, es algo que no puede ser transmitido si no se vive pues es simplemente única. Lo que podemos expresar con las palabras es mucho menos de lo que realmente sentimos y vivimos. Es algo que cada uno de los que formamos esta comunidad estamos obligados a hacer.

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AMITABHA! More Chi! Train Harder!